quarta-feira, 28 de setembro de 2011

Tus pétalos, tus ventanas, mis obviedades.




 Por Leo Gastón

Yo quería entender bien lo que era una flor, y vos eras una de esas que además de pétalos tienen ventanas.


El problema no es solamente que la mayoría están empañadas, sino que se plantea la duda de cómo puede coexistir un vos con tantas imágenes difusas.


Siempre fuiste de esas cuya belleza hay que tratar de usted, lo cual plantea suficientes interrogantes para una mente simple como la mía. Y simple no significa que tenga pocas pretensiones, sino más que bien que tiene pretensiones concretas. Llenaste la mayoría, me creaste algunas que antes no estaban y desechaste otras cuantas. También hay varias que estaban ahí desde el principio y siguen esperando por vos.


Es curioso como cuando algo llena tantos espacios, durante tanto tiempo, deja de tapar lo que está detrás para pasar a ser un lente a través del cual las cosas toman cierta forma. Rara vez esa forma es similar a la que realmente tienen.


La pregunta obvia sería si me gusta lo que veo a través tuyo o no. No solamente es una pregunta obvia, sino que también es un tanto estúpida. Lo que yo veo a través de tu vos-lente es el mundo que me toca. No el que elijo, porque uno no elige a qué o a quién amar. Me gustaba Pink Floyd antes de escucharlo, y te amaba antes de que la química ubicara esa decisión en mi código genético.


Ahora, y ya que estoy de terminar, quisiera volver a la vulgaridad propia de las obviedades, y al facilismo de dialogar con vos cuando estás ausente, para poder decirte a la cara todas las cosas que no te gusta escuchar: Sos la cosa mas.... universalmente hermosa que mi complejo físico y metafísico puede concebir. 

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