terça-feira, 28 de setembro de 2010

Un día

Escribir es una gran responsabilidad. Aunque nadie te lea, asimismo debes ser responsable por tus palabras. Dichas o escritas.


Creo que más responsable aún es el hecho de traducir a los textos de otros autores.


Quise compartir con vosotros ese texto. De un maestro: Mário Quintana.



Un día percibimos que besar a una persona sólo para olvidar a otra, es pura tontería. No sólo no le/la olvidas sino piensas mucho más en él/ella.


Un día percibimos que son las mujeres que tienen instinto cazador y hacen sufrir cualquier hombre.


Un día descubrimos que enamorase es inevitable.


Un día percibimos que las mejores pruebas de amor son siempre las más sencillas.


Un día percibimos que el común no nos atrae.


Un día sabremos que ser conocido como “persona de buen corazón” no siempre es bueno.


Un día percibimos que la persona que nunca te llama es la que más piensa en ti.


Un día sabremos la importancia de la frase: “Tú te tornas eternamente responsable por los que cautivas.”


Un día percibimos que somos muy importante para alguien, pero no le damos el debido valor.


Un día percibimos que echamos mucho de menos a aquél amigo que se fue. Pero, igual, ya es muy tarde.


En fin… un día descubrimos que a pesar de vivir casi medio siglo, todo ese tiempo no es suficiente para realizar a todos nuestros sueños, besar a todas las bocas que nos apetece, decir a todas las palabras que queremos.



No existe una hora exacta para decir lo que sentimos si quien nos está escuchando no nos entiende o no quiere entendernos, no nos merece. Quién no comprende una mirada tampoco comprenderá a mil palabras.

terça-feira, 21 de setembro de 2010

Síndrome de Garfield




Lo he recibido por correo. No sé quién es el autor(si alguien sepa, me lo digas, por favor), pero me ha gustado tanto que se lo traducí al español.


Las 4 fases de la Síndrome Pre Menstrual


FASE 1 – LA FASE DULCE, DE LA TERNURA



El comienzo de la fase ésa es cuando la mujer empieza a quedarse llena de cariños, con mañas, a querer mimos. ¿Bueno? Tal vez, si no fuera ser así MÁS que normalmente ya lo es. Ella te abraza por nada. Habla con voz de niña. Siempre con pronombres en el diminutivo. Esa fase suele tener su final cuando ella te dice que tiene GANAS ABSURDAS de comerse un chocolate. O diez chocolates. Lo que se sigue es un cambio sutil de comportamiento, aparentemente inofensivo hacia un carácter un poco más deprimido.



FASE 2 – LA FASE DE SÚPER SENSIBLE


Ella empieza a emocionarse por cualquier cosa: desde una pequeña rajadura en la pared del baño que se parece a un gatito hasta una reedición de un reportaje sobre la muerte de Lady Di.


La fase ésa tiene su pico cuando ella te hace una pregunta. Es la pregunta que más asusta a los hombres desde los más expertos hasta los más inocentes:


- ¿Estoy gorda?


Fíjense que no es una simple retórica. Fíjense en la pronunciación. En el ton de voz usado en la pregunta. El uso “sencillo” de la conjugación de verbo “estoy” y no “me estoy quedando” de hecho torna el efecto de la pregunta mucho más peligroso de que lo se puede imaginar.


Y la pregunta ésa, compañeros, es sólo el principio de la peor fase de la SPM.


La pregunta ésa es la línea que divide la fase más sensible de la mujer de la fase más irracional.



FASE 3 – LA FASE EXPLOSIVA


Amigos… es la fase más peligrosa de la SPM.


Hay historias de mujeres que han cometido genocidios en la fase ésa.


Yo, personalmente, creo que algunas limpiezas étnicas han sido comandadas por mujeres en SPM. A parte de exageración, es la peor fase de todas.


Llegas a su casa y ella está en pijamas, pantuflas y despeinada. Su cara no es una de las mejores cuando ella te da un beso rápido y seco. Después de sentarse en la sala y tras reinar algunos minutos de silencio total, percibes que ella está a ver a aquel canal japonés que ni ella ni tú sabéis pronunciar a su nombre. A ti te parece que es una tele novela ambientada en la época feudal. Sin leyendas.


Entonces, un poco inseguro sin saber si habías hecho algo malo o no, le haces la famosa pregunta: “¿Todo bien?” Al que ella te contesta simple, seca y monosílabamente: “Sí.” Sin ni siquiera mirarte a los ojos.


Sin estar seguro si deberías o no seguir en la charla, emendas a su respuesta: “¿Estás segura?” que luego te es contestado con un sonido bajo y entre dientes que más se parece a un roznado: “Sííííííííííííííííí.” Bueno, como percibes que ella no está para mucha charla, la dejas quieta y pasas a intentar acompañar qué el galán de la tele novela, Tanaka, está a hacer para sacarle a Kazuke de los brazos del otro galán Yoshiru…


- ¡MIEEEEEEEEEEEEEEERDA!

Después de sentarte de nuevo y recuperarte del susto, la preguntas:


- ¿Qué pasó?


Lo que se sigue es algo parecido a esto:


- No te importo. Ves que así me encuentro, casi en llanto y tampoco me pregunta qué es. Pero, claro, es tan obvio… tú y tu narcisismo. Siempre hablas sobre ti mismo y nadie más importa. ¿Tu día fue una mierda? Perfecto. El mío fue el intestino entero. Los dos intestinos. Pero tampoco me quedo sentada, lastimándome por los hechos de la vida. Y ya pare de mirarme con esa cara. La cara ésa que siempre me enseñas y estás cansado de saber lo cuánto me irrita. Ah… aquél vestido que me regalaste también se quedó muy apretado. Aaaaaaaaaaaaaaaay, me vuelvo loca cuando eso sucede. Tampoco quisiste ir al Centro Comercial junto a mí para cambiarlo. El peor, es que hoy, a camino del trabajo, los albañiles me han llamado de sabrosa y NADA hiciste contra aquél bando de 5 idiotas. ¿Para qué te sirven las clases de lucha libre? Ah… ¿no estabas conmigo hoy mientras me iba a camino del trabajo? ¿Y por qué? Porque estabas junto a aquella ramera amiga de trabajo que encontramos en el otro día en el supermercado. Claro que es ella. No hay otra explicación. Y tampoco me has traído chocolate. ¡Cállate! Tu voz me enfada. De hecho, vete antes que haga alguna tontería y te quite la vida. DE-SA-PA-REZ-CAS.


Sin saber qué hubo, te vas no sin antes casi llevar una mordida al intentar darle un beso.



FASE 4 – LA FASE DE LOS CÓLICOS


Al día siguiente suena tu teléfono luego por la mañana. Es ella. Con voz de quien ha llorado toda la noche. Te dice que se está muriendo de cólicos. De las que no la deja ni siquiera levantarse de la cama.


Te vas a su casa y ella te recibe dulcemente, enamorada como si fueras el único hombre del mundo. Hace cara de pobrecita como si nada hubiera pasado anoche y te ruega que te vayas a la farmacia por unos medicamentos Atroveran, Ponstan o Buscopan que acabe con su dolor.


Te vas a la farmacia. A camino te preguntas a ti mismo: “¿Todo bien? ¿Qué sucedió?” y luego piensas: “Se libró del espíritu del mal que estaba en su cuerpo”.


Ya. La paz reina de nuevo. Los cólicos amansan (literalmente) a la fiera. Y vosotros regresáis a ser la pareja más feliz del mundo.



Por lo menos por los próximo 20 días…

segunda-feira, 20 de setembro de 2010

Contadores de historias y hacedores de sueños

¡QUIERO QUE ME DEVUELVAN MIS TIEMPOS DE NIÑEZ!


Quiero que cuenten historias de princesas e príncipes azules que se conocían, que se amaban, que sufrían para luego ser felices para siempre.


Quiero que me cuenten historias al pie de la hoguera en las noches más frías.


Quiero me cuenten historias de los esclavos que han vivido en la hacienda.


Quiero que me cuenten historias de un cerdito que fue comprado para ser comido en la cena de Navidad, pero una Sra. Araña que sabía leer y escribir con sus telas, le ha ayudado haciéndolo el más famoso de la región. Todas las noches escribía con letras brillantes en la cochera del cerdito: *ESTUPENDO*; *ESPECIAL*; *ÚNICO*.


Quiero que me cuenten historias de una niña y su caballo negro que hablaba. Negro era su nombre. Todos los días salvaban a la hacienda, la naturaleza y las personas de algún malo.


Quiero que me cuenten historias de frutas que se cambiaban en muñecas y junto a las hadas cuidaban de toda la floresta.


Quiero que los ancianos me cuenten historias del folklore brasileño. Quiero que me cuenten historias del negrito de una sólo pierna, gorra roja y cachimbo.


Quiero que me cuenten sobre las sirenas que viven en los ríos de agua dulce. Que cantan y encantan a los pescadores.


Quiero que me cuenten sobre las CARRANCAS del rio San Francisco. Hechas para estar en la parte delantera del barco. Para que espanten a los malos espíritus.


Quiero que me cuenten sobre los delfines de agua dulce, los BOTOS que en noches de luna llena salen del rio y se convierten en bellos jóvenes para seducir a las señoritas que se arriesgan por el borde del río a la noche. En algunas regiones es un honor decir que son hijos del “boto”. O se convierten en bellas señoritas para seducir a los pescadores menos informados que caminan por allá.


Quiero que me cuenten sobre “MAMAUÊ”. Espíritu de todo. Espíritu indígenas. Espíritu que cuando está en la onza es malo. Espíritu que cuando está en la serpiente es bueno. Espíritu que da el poder a los curanderos de las aldeas.


Quiero que me cuenten sobre los dioses traídos del Continente Africano. Heredados y ahora arraigados a la cultura de uno sólo pueblo. Ogun, Oxossi, Iemanjá, Erê… no han pedido para venir, pero han sido muy bienvenidos a este país y a esta cultura.


Quiero que me cuenten… de hecho, NO quiero que me cuenten nada de esto. Se los cuenten a los niños de hoy. A los niños que llegan ahora.


Quiero que se los digan todo esto. Historia por historia.


Quiero que sepan que en la esquina no los esperan zombies sino magia.


Quiero que sepan que en la escuela no hay vampiros o luchas sino un horizonte tan intenso en sabiduría que les ruega para que sea descubierto.


Quiero que sepan que un día hubo contadores de historias. Sin embargo, los “hacedores” de sueños están dentro de cada uno de nosotros.




Por favor, se los digan.

Liliane y Manoela


Esta es una historia de dos chicas distintas. Una chica que no tenía mucha paciencia con ciertos tipos de cosas y de otra que hacía mucha cuestión de tener paciencia con todo.


Liliane es Secretaria Ejecutiva y Manoela es dependienta de una tienda de ropa.


Sus caminos se han cruzado en un bello día de sábado cuando Liliane, tan necesitada de un vestido(sus otros 23 no le eran suficientes) se adentró a la tienda. Manoela, muy atentamente, la atendió:


- ¿Puedo ayudarle, señorita?


- Sí, por favor. ¿Cuánto cuesta este vestido?


- Ah pues, no lo tenemos en su talla, señorita. Pero, este…


- Oye, disculpa, pero te pregunté cuánto cuesta.


- Pues esto, señorita. No lo tenemos en su talla. A cambio que este(enseñándola otro modelo) sí, Lo tenemos…


- ¿Quién te dijo que quiero el vestido ese para mí? ¿Ha pasado por tu cabeza que lo quiero para un regalo?


-


- ¿Y entonces?


- No. De hecho no me había fijado.


- ¡Muchas gracias por ello!


- De nada.


-



Digamos que el primer contacto no fue uno de los mejores que han tenidos en sus vidas. Y Liliane, muy a contra gusto, decidió que debería darle otra oportunidad.


- ¿Tienen pantalones tipo vaquero del color negro?


- Sí.


- Me gustaría ver los modelos que tienen.


- Es que… que pasa es que… nuestras ropas no han sido hechas para el “cuerpo aventajado” de las brasileñas.


- Disculpa, pero creo que no te estoy entendiendo.


- Es que las brasileñas tienen “fuerza” en… ejem…


- En el culo.


- Sí. Es un punto en destaque.


- ¿Y qué?


- Pues… no tenemos culpa de ese PROBLEMA de ustedes.




Me fui de la tienda. No antes de mandarles a todos a tomar por el “punto en destaque de las brasileñas”.

Por qués


Soy una persona curiosa. Siempre cuestioné y siempre cuestiono a todos y a todos.


Recuerdo que desde niña siempre quería saber el por qué de todo. Quería saberlo todo.


- Madre… ¿sol es femenino o masculino?


- Madre… ¿por qué dicen que la Tierra es redonda si todas las carreteras siempre son en línea recta?


- Madre… ¿para a dónde se va toda la lluvia que cae del cielo? Y no me digas que es para el mar porque el mar siempre está en el mismo nivel.


- Madre… ¿Cuánto tiempo es “para siempre”? ¿Y cuánto tiempo es “nunca”?


- Madre… ¿Cómo se hace eso?


- ¿De qué es hecho el fermento?


- ¿Por qué invierno se llama invierno? ¿Y verano, verano? ¿Y otoño, otoño? Primavera ya lo sé. Es que Dios tenía una prima muy bonita que se llamaba Vera. Y quiso rendirle homenaje. Por eso la estación de las flores se llama primavera.


A veces se reía mucho de mis conclusiones. Todos se reían mucho, pero nadie era capaz de crear una teoría mejor que la mía.


Recuerdo que mi mamá muchas veces no sabía contestármelas y siempre me decía:


- Mira, no sé la respuesta esa, pero ¿puedo contestártela mañana?


Y, al día siguiente, siempre estaba ella con la respuesta lista. Yo era tan curiosa que algunas veces, cuando ella me decía que contestaría a algunas de mis preguntas al día siguiente, yo me quedaba a su lado todo el día sólo para descubrir a dónde sacaba las respuestas.


Las dudas en cuestión de religión eran un poco más complicadas. Siempre que la preguntaba, ella siempre me contestaba citando a partes del Libro Sagrado. Lo que siempre era mucho más complicado:


- Madre… ¿Quién es el autor de la Biblia? – Los apóstolos de Jesús, mi vida.


- Madre… ¿En qué parte de Brasil ellos han vivido? – Ellos no han vivido en Brasil, mi amor. Ellos han vivido en una tierra muy lejana.


- Madre… ¿en esta tierra hablaban el portugués? – No.


- Madre… ¿quiénes les han enseñado el portugués? – Ellos no sabían el portugués.


- Ma-dre… ¿Entonces quiénes han escrito La Biblia? - …


Siempre recogía a la fe para finalizar el asunto. Y siempre susurraba al final de todo:


- Me darás mucho trabajo.


Y así sucedió. Crecí. Y no he cambiado mucho. Pregunto. Cuestiono. A todo y a todos. No soy una persona sin fe. La tengo. En “algo”. Pero siempre quiero saber el por qué de todo.


Nunca he aceptado que me impusieran las cosas. A veces, por cuestiones sociales, familiares y/o por educación me callaba delante de cosas que se veían absurdas. Pero, en mí adentro, la mente temblaba. Y tiembla.


No han logrado domesticarme.



Tampoco lo intenten ahora.



sábado, 18 de setembro de 2010

Historia de una Elegante Perversa...


Era una chica elegante, de tez blanca, mirada intensa, cabello corto, un poco por encima de los hombros y con luces rubias, ojos verdes y facciones finas; tenía un mini vestido rojo con zapatos altos del mismo color, aretes y accesorios dorados y al caminar por el vestíbulo captaba las miradas de todos a su alrededor con su andar femenino, distinguido, casi felino... levantaba un poco más las nalgas y sacaba el busto todo lo que podía para que sus enormes senos se vieran todavía más... estaba en busca de la mirada del Director General del Banco quien hacía meses la veía y la desnudaba con la mirada, pero no se atrevía a tener una relación con ella más allá de saludarla y repetirle que se veían muy guapa...


Ella se divertía jugando al gato y al ratón con su Director General... todos los días se las ingeniaba para bajar a la enfermería ubicada en el estacionamiento principal a las 9 y media de la mañana, hora en la que acostumbraba llegar el interfecto... arribaba con su Harley roja con negro y lentes oscuros. Todas las chicas del entrepiso 1 se derretían por verlo llegar y la “dama tentación” era quien mejores armas tenía para hacerlo voltear y curiosamente subían juntos por el elevador privado del Director... caballerosamente él le daba el paso y discretamente le veía su bien formada figura tras los vestidos entallados y las zapatillas altas que engalanaban sus bien torneadas piernas... ya estando juntos dentro del elevador, él apenas podía mirarla a los ojos porque su escote atraía su mirada y se perdía entre sus generosos senos. Una y otra vez le decía que se veía muy guapa pero no pasaban de ese punto tan excitante y tan sugerente... ¿que haría ella?


Ella ideaba mil y un formas de atraer su mirada... caminaba sensualmente y buscaba que él la mirara (aunque también lograba que todos los hombres a su alrededor la voltearan a ver y fantasearan con tenerla); cuando lograba traer su atención le sonreía sugerente, a veces se mordía ligeramente una de sus uñas o pasaba su lengua por los labios para humedecerlos un poco...


La reacción de él era simplemente paralizante, sentía como si fuera la presa de una depredadora intensa, se sonrojaba, perdía el sentido del tiempo, espacio e incluso coordinación. Simplemente se apendejaba con sólo verla y recibir la acostumbrada sonrisa que le invitaba a acercarse y comenzar lo que fuera...


La espera fue larga, pero un día que ambos “coincidieron” en el elevador privado, ella tenía toda su fe puesta en que algo, lo que fuera, sucediera. Y cuando anhelas algo con todo el corazón, el universo conspira a tu favor y te concede la oportunidad que pides; se la concedieron.


La “dama tentación” usaba esa mañana unos mallones negros, tacones altos del mismo color, un suéter morado (escotado) que le quedaba pegado a sus grandes senos y el largo del suéter llegaba sólo justo por debajo de las nalgas, un cinturón que hacía juego con los zapatos y el perfume más incitante que pudo encontrar en la mañana... él no podía dejar de verla y mientras esperaban el ascensor y lo abordaron, platicaron banalidades sin dejar de sentir esa tensión electrizante al sentirse cerca, poder oler el perfume del otro, estar en un espacio tan pequeño y tan íntimo, pero sin atreverse al siguiente paso...


Mientras subían, ella coqueteaba sutilmente y al acercarse al piso donde ella bajaba, se acomodó frente a la puerta y se paró de una manera tan sexy para que él pudiera admirarla y no pudiera dejar de pensar en ella... de pronto, antes de que llegaran al piso de ella, hubo una fuerte sacudida del elevador, se fue un momento la luz y ellos perdieron un poco el equilibrio; ella estuvo a punto de caer y él la detuvo de la cintura mientras que “accidentalmente” alguno de ellos oprimió el botón de parada de emergencia... finalmente estaban lo más cerca posible, él podía verle los ojos, los labios listos para besarse, oler su perfume y sentir cómo se le aceleraba más y más el pulso... ella se acomodó entre sus brazos y permanecieron inmóviles por casi 3 segundos, una eternidad para ellos; él rompió el hielo para decirle “cuéntame algo más intimo de ti, ¿cómo eres en realidad?” a lo que ella le contestó “perversamente excitante, cachondamente inocente... calientemente tuya”.




No. No es mío. "Alguien" me lo ha enviado a mi correo y se lo agradezco mucho por el cariño.

sexta-feira, 17 de setembro de 2010

Para el fin de semana



"I wanna be a billionaire so fuking bad."

quarta-feira, 15 de setembro de 2010

Gente Lista

Si hay una clase de gente que odio más que a de los ladrones, políticos, depresivos, torpes y abogados sin vergüenza es la clase de gente lista.


Gente que se cree demasiado inteligente como que para hacer bromas con cosas que no tienen nada que ver.


¿Morada eterna de esta clase de gente? Oficinas. Es el sitio más común a dónde se puede encontrarlos.


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Había dos botellas en mi mesa. Una de zumo y otra de agua.



Coleguita de trabajo: ¿Para qué todo eso? ¿Por qué dos botellas en la mesa?


Liliane:


Coleguita de trabajo: ¿Es la nueva decoración? Jajajajajajajajajajajaja…


Liliane: ¿Es una queja?


Coleguita de trabajo: Sí.


Liliane: Si estuviera haciéndolo en tu lugar de trabajo aceptaría la queja ésa.


Coleguita de trabajo:


terça-feira, 14 de setembro de 2010

Mamá y niña


-

-Mamá, te hice una poesía.

- ¿Ah sí? Dímela.

- “El sol estaba en el cielo. El perrito hizo pipi en la rueda del coche de tío Raimundo. Ahora es la luna que está en cielo.”

-

- ¿Bonita verdad?

- Pero, hija… ¿a dónde está la poesía?

- La poesía es ésa: “El sol esta…”

- Ya. Ok. Lo he escuchado, pero ¿por qué crees que eso es una poesía? ¿por qué crees que esto es bonito?

- Es que sol se esconde poco a poco durante el día. Ya era tarde y yo miraba al perro haciendo pipi. Y la luna sólo llega cuando ya se fue el sol.

-

- ¿Bonito verdad?

- Hija… no te estoy entendiendo…

- Bufffffffffff… Mamá… Mamá… ¿qué no entendiste?

- ¿Por qué crees que esto es hermoso, mi vida?

- No puedo explicártelo en voz alta. Es que… es nuestro secreto… del sol, de la luna y el mío. Puedo decírtelo sólo si es a tu oído: Shiiiiiiu… Es que el sol y la luna no se encuentran. ¿Sabes el por qué?

- No.

- Shiiiiiiu… no en voz alta Mamá. El sol está enamorado de la luna. Él se va, para que ella brille y todos sepan que su amada es her-mo-sa. Y la admiren. Y sueñen con ella. Así como él hace todos los días. Así como lo haces tú todas las veces que ella está grandota, pareciéndose a un queso.

-

- ¿Por qué lloras mamá?

- Ay hija… Ojalá todo el mundo pudiese conocerte. Pero, sólo una duda más: ¿Qué tiene el perro que ver con la historia?

- Es que todo es secreto.

- ¿Otro secreto?

- Sí. Es que además de pipi, hizo caca también. Y no se lo dije a tío Raimundo.