sábado, 4 de janeiro de 2014

La que cumple

Nací en enero. Cuatro días después de cambiar el año. Las esperanzas habían sido renovadas. Era para haberme venido entre 20 y 27 de diciembre, pero percibí que la gente estaba agotada del año 77. Decidí ser mejor venir en una época de esperanzas renovadas y el clima un poco más suave. 

Nací en un miércoles y por esto dicen, en la mitología nórdica, que soy “protegida por Odin” - el papá bipolar de Thor. “Dios de la Sabiduría, de la Guerra y de la Muerte”. En la mitología africana nací en el día de Xangô – “fuerte, inteligente y justiciero”. En el horóscopo chino, “soy serpiente”. En la mitología egipcia, el Dios del día es Anubis – “que genera hijos inteligentes, perseverantes, confiables, exigentes  y muy determinados a lograr lo que quieren.” 

O sea, en todas ellas, soy una bomba atómica en cuando una me encuentro en STM. 


Nací en un día común. Día de sol. Mi mamá empezó a sentir dolores del parto a las 8h30 de la mañana y a  las 11h40 de la misma mañana ya me tenía en sus brazos. Nací tranquila. Y sigo así en mi vida. Bueno, ahora ya no tanto. 

De mi madre tengo como herencia una mancha en el brazo derecho que tiene la forma de un capullo de rosa, el gusto por manualidades y por coser. 

De mi padre, mi herencia es la manía de criticar todo y el inmediatismo. Todo es ahora y hoy. 

Dicen que el embarazo de mi mamá fue “raro”. Después de 10 años de nacer mi hermana mayor… toda la preocupación era conmigo. Pensaron que tendrían problemas. Embarazo después de los 35 años de edad era algo "peligroso".

Y como a mi - desde muy pronto - me encanta romper con las expectativas de las personas hacia mí, nací perfecta, sonriente y guapa.

Para mi mamá, todo era nuevo. De nuevo. Pero, con la experiencia de que todo "anormal" era “normal”.


Lo podía todo. Con un poco más de descuido, me tornaría un monstruo. Desconfío, incluso, de que me hicieron de nieta.  Hacen lo mismo con Bruno. Desconfío.

Bueno, es un día normal en el calendario. Es verano en el sur, hace calor y silencio en la madrugada y la vida sigue. De la misma manera que ayer. 





Yo ya no.

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