quinta-feira, 11 de fevereiro de 2010

Desahogo

Hoy fue un día especialmente difícil. Los de mi empresa me han demitido y me han (re) contratado unas cinco veces. Broncas y más broncas. Pero, bueno... siempre hay opción.
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No lidio bien con la tristeza. Cuando me pongo triste no me da ganas de hacer cosas. De no viajar, hablar, leer, escribir, en fin, de nada.

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Hoy es uno de estos días. Y es que hoy, en un acto de valentía o tontería, no lo sé, me pongo delante de una hoja en blanco, enfrentándola.

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Teléfono a llamarme, personas a quien debo atenderlas a espera y yo así. Sin ganas.

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Los segundos hacen cola y como en una existencia débil, se van uno tras otro. Y a mi me parecen que son todos iguales.

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No sé a dónde fue que perdí mis ánimos. Na verdade, tenho vontade de falar no meu idioma. Egoísta assim. MEU idioma. He escuchado a alguien decírmelo y no me gusta. ¿Cómo qué nos creemos suficiente poderosos para decirlo?

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El problema no soy yo. No es alguien. El problema no es la vida injusta o no.

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El problema no es la vida que persiste en enseñarnos que las cosas sólo tienen sentido muchos años después. Ahora no.

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El problema no es tiempo. Ése incluso es un buen señor. Pobre. Le echamos la culpa de nuestros problemas, cuando somos nosotros que no nos dimos cuenta de que no es personal, es que él no se detiene PARA NADIE. Ya existía antes de nosotros y cuando ya no nos quede aire en los pulmones, seguirá su curso.

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El problema no es la distancia de cuerpos sino la del alma.

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El problema no es tener un día lindo, con cielo azul, pocas nubes, calor y esencia. El problema es tenerlo tan real como la tristeza en mi alma.

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El problema no es tener palabras ríspidas de un “jefe”. El problema es tener que sorbérmelas a las palabras para luego vomitarlas en una página cualquier.

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El problema no es el dolor en la espalda. Es problema es que ellas ya no soportan tampoco a mis pensamientos.

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El problema no es que me lean. El problema es que no me entiendan.

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El problema no son sueños que no sé cómo tornarlos realidad. El problema es que se esconden de mí, debajo de mi cama, y a la noche salen y se cambian en monstruos que me hablan a gritos sobre mi fracaso.

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El problema no es el fracaso. El problema es saber que efectivamente has fracasado con las personas que te aman.

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El problema no es la mentira. El problema es la verdad nueva.

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El problema no es el beso que no nos damos. El problema es que los besos se han muerto antes de dárselos la oportunidad de tornarse un tatuaje en nuestras vidas, siendo que, la aguja es lo que sentimos uno hacia otro. Sea entre parejas o entre amigos.

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El problema es la falta de palabras y el silencio que grita en mí. No se calla. No es normal el silencio hablarme tanto.

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Cuando barrieren las estrellas del cielo. Por favor, pónmelas en mis ojos. Que hoy necesito del brillo aunque sea el falso y frío de ellas.

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´toy triste. :-(


2 comentários:

  1. apenas voy leyendo esto, linda. y nada, ánimo, que a ratos así es esto de vivir.

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  2. Hola Dani.. Linda!!! :-)

    Fue sólo un día malo... Muchas gracias!!!


    Besos

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