quarta-feira, 28 de abril de 2010

Perra


Era una más en la calle. Una perra. Así le decían algunos clientes.

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Llevaba minifalda que no era más grande que su vergüenza. Se acordó de su madre. No se acuerda cuándo fue la última vez que se la vio. Ah sí, fue en aquel día en que se fue de su casa, a los 11 años, después de llegar de la escuela, y la encontró desmayada en la cama al lado de su “marido”. El tercer en dos semanas.

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“Marido” que estaba borracho y al verla se pudo de verga dura y la estupró allí mismo. No se acuerda de mucho en aquel día. Sólo que gritaba por su mamá. La madre que debería defenderla estaba en la cama. Desmayada del alcohol. De la droga. Fue ahí que se dio cuenta de que, de hecho, era hija de otra dama. La puta de las putas. La soledad.

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Así se fue de su casa. Abandonada a su propio destino.

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Hoy, mientras caminaba son muchos los recuerdos que le vienen a la cabeza. ¿Por qué se acuerda de eso ahora? Vida cretina. Un coche se detiene y siempre la pregunta: ¿Cuánto cuesta una mamada? R$ 30,00. Y él se va en busca de otra desgraciada que le cobre menos por algo que ni siquiera su esposa quiere hacer.

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Se aleja paso a paso por la calle. Hoy es un día distinto. Hace mucho que no recuerda sobre todo que le pasó en ésta vida. El primer cuarto que le ha regalado el camionero que ella conoció. Pago por 1 mes. A cambio de un cuerpo cálido de niña por algunas noches en el viaje. Era un hombre gentil. Sólo eso. Gentil.

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Recuerda en la otra vez en que de aventón en aventón, de cama en cama, ha cruzado el Brasil en un viaje de días. De norte a sur. Sin preocupación. Sin nada. Paisajes hermosos. Hombres no tanto. Conoció playas y montañas. Amores y violencia. Caricias y estupros. Hambre y sed.

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Recuerda cuándo cruzó la frontera y se quedo algunos meses en Uruguay. ¿Hablas español? No. Mi lengua la utilizo para otras cosas, papi.

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Recuerda la primera vez en ésta calle. Un chico quería ser “su dueño”. Bah. Idiota. La vida no consiguió hacerla… ¿qué le hizo pensar que lo lograría?

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¿Hace cuántos años? ¿5? ¿8? ¿Qué importa?

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Empieza a llover una lluvia que acaricia. Gotas pequeñas borran a la pintura barata de un rostro sereno.

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Gracioso como algunas personas se refieren al éxito. Piensan que tener éxito es tener casa grande, coche importado, mucho dinero. Y no se dan cuentan que a cambio tienen que convivir con una vida fracasada, un matrimonio que (super)vive entre traiciones, hijos que tienen un hombre y una mujer dentro de casa, pero sin referencial de padre y madre, enfermedades causadas por el estrés y el miedo de perder a todo eso.

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Ella sigue su camino y se da cuenta de que es la persona más exitosa que existe. Se prostituye porque así ha elegido. Se prostituye conscientemente mientras sus clientes lo hacen sin darse cuenta por un puto sueldo al final del mes.

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Vida graciosa. Puta no. Puta sólo ella.

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