quinta-feira, 8 de abril de 2010

Soy Mejor Que Tú

—Soy mejor que tú —dijo entre dientes, arrepintiéndose un segundo después de haberlo hecho.

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Ella se detuvo en seco, soltando el picaporte de la puerta del apartamento. Se volvió hacia él con una mirada gélida.

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—¿Qué dijiste? —pregunto con un tono que no dejaba lugar a dudas que sabia perfectamente lo que había oído.

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Él, roto ya el dique que lo contenía, explotó.

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—Siempre he sido mejor que tú —dijo mirándola a los ojos. —Siempre lo he sido y siempre lo seré.

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—Y una mierda eres mejor que yo. —respondió ella fúrica. —¿Cómo te atreves a decir eso? grandísimo hijo de puta.

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Mientras escribía la ficción anterior, algo me estuvo molestando durante todo el tiempo. Ni siquiera termine el último párrafo. Llego un momento en que me detuve y cerré Word.
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Estuve ahí cuando me necesitó, todas y cada una de las veces. Cuando se fue de su casa, huyendo de la frustración familiar y se refugio en un matrimonio incomprensible, yo esperé. Hablaba con ella, la tranquilizaba cada vez que sentía hundirse más y más. Cuando por fin acabo aquel sin sentido, yo seguía ahí y me entrego todo sólo para quitármelo poco después. No le guardé rencor, no le reclamé nada. Por eso después regresó a mí una vez más, derrotada. Nunca se lo restregué en la cara. No era correcto.
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Y a ella, a ella pude haberla usado, aún con su consentimiento, pero no lo hice. No me costaba nada, hubiera sido algo punible sólo por mi conciencia y aún así no lo hice. Preferí alejarme y recluirme en mí mismo porque era lo correcto. Y eso me costo mucho más.
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Y aquella vez, cuando pude cobrarme esa infidelidad con todo el derecho del mundo, con toda premeditación, no lo hice; no iba a perpetuar el daño mutuo por una estúpida revancha que a ella lastimaría y que a mi no me dejaría nada. No era correcto.
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Después, a ella le entregué lo poco que había recuperado intacto, inclusive antepuse sus necesidades a las mías, pero no como un sacrificio romántico; lo hice porque era lo correcto. Estuve ahí todas y cada una de las veces que tuve que estar. Le desee buenas noches cuando cerró los ojos por última vez. Un par de horas después el mundo se me vino abajo, pero yo hice lo correcto. Por eso puedo dormir por las noches.
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Durante mi vida, muchas personas me han considerado un pendejo, un pusilánime manipulable, muchas otras, por el contrario, han considerado que lo que hice fue dictado por lo que creía correcto y que ello me convierte en una buena persona. A mí ambas definiciones nunca me han importado. Aunque jamás me he considerado un pendejo (más allá de las idioteces y errores inevitables), tampoco me considero una buena persona, alguien mejor que tú. El orgullo y el ego me parecen, principalmente, un estorbo enorme y molesto.

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Porque al final de cuentas, si hice lo correcto, si fui mejor persona ¿Qué gané? ¿Qué gano? Claro, tengo la conciencia tranquila, ¿Y? a veces preferiría tener pesadillas por las noches, pero despertar completo.

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Nunca busqué ser mejor, yo sólo buscaba ser feliz. Hice lo correcto y es por eso que no volteo a ver los pedazos de mí, de mi vida que voy dejando al caminar. Me da miedo descubrir que, después de todo, no hice lo correcto; que soy lo que dicen que soy.

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Escrito por: Luis Padilla miles de años luz antes aunque, sus letras, hoy, son mías.


2 comentários:

  1. La vida definitivamente es una puta sin madre y sin padre. Recebí un correo hoy, EXACTAMENTE 2 HORAS DESPUÉS, de agendar la fecha y horario para recogerme la visa... Cuándo se acostumbra a que nadie le diga "adios" en la ida, uno debe acostumbrase a que nadie le diga "hola" en la llegada, en el encuentro.

    Chale.

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  2. Nadie dira Hola!! y "nadie" puede dejar de amarte.

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