segunda-feira, 28 de março de 2011

Escritores

Carlos Ruiz Zafón es un escritor de los cojonudos. De los que me hacen sorber cada palabra de su libro en 3 ò 4 días. ¡Me encanta!

El último libro suyo que leí fue El Juego Del Ángel. En algunas partes se percibe el uso de conceptos pre definidos de asuntos relacionados a la religión. Aunque en eso es un poco aburrido, la historia es ¡ESTUPENDA! Lo leí en 3 días. Me iba a dormir como a las 3 de la madrugada porque no podía esperar por el capítulo siguiente. ¡Una pasada!


El libro es sobre un escritor no mucho exitoso, abandonado por su madre y su padre se murió cuando tenía 12 años. Después que su amada y querida pasión de desde siempre que se casó con su mejor amigo, él se vio sólo en el mundo. Es cuando un editor misterioso le hace una propuesta para a realización de un libro que sería el mayor desafío de su vida. Un libro que podría cambiar los rumbos de la fe de la humanidad.


Lejos de ser una reseña, lo tomé como principio para explicar lo que efectivamente me gustaría decir.


Una de las frases del libro es: “Todo escritor sabe que todo es más importante que escribir. Desde hacer punta en un lápiz hasta limpiar la ventana que desde años no ve agua. Todo escritor tiene la bien aventurada manía de posponer sentarse delante el ordenador y crear.”


No he leído verdad tan verdadera en muchos años. Todas las personas que conozco y que deuna manera u otra tienen que ejercer la comunicación escrita: Por el trabajo, por tener un blog, por tan sólo desahogarse en las letras, SIEMPRE posponen sus intenciones hasta que ya no sea posible por el tiempo de entrega o por desesperación. Los de lengua inglesa suelen decir “death line”.


Pues, esta pequeña mortal que os habla no es excepción.




Antes escribía a diario. Lo que me ayudó mucho con mi español, pero ahora no sé si es fase sin creatividad o qué coño sea, no tengo las mismas ganas de antes.


No tengo las mismas ganas de escribir sobre lo que viene “de dentro”. Y no es mierda. Por favoooooooooooooooooor…


No sé qué pasa.


Quizás sea eso lo que llaman de “crecer”. Las personas se quedan más aburridas, ya no tienen la misma memoria de antes. O no quieren tenerla.


O no son tan felices como antes. O no quieren serlo.


No tienen la misma ilusión de hace tiempos. O no quieren tenerla.


Corazones son rotos y nadie quiere hablar sobre el hecho.


El trabajo no es que tanto hemos soñados años antes y nadie quiere hablar sobre el hecho.


El novio no se convirtió en el marido que tanto soñamos y para el bien de ambos no hablamos sobre el asunto. O no queremos hablar.


Y así las palabras se pierden. Se van a otros rincones. Son dejadas al lado. Son olvidadas. Hasta que tengamos la valentía mirarnos a nosotros mismos, a los ojos y sacarlas de allá.


¿Duele mucho hacerlo, Lili?


Lo que posponemos no es exactamente lo que nos hace bien. Nunca posponemos una cena, una fiesta, etc.


La seguridad de la existencia que no queremos puede que sea abalada por la junción de algunas letras.


Nos da miedo. La idea de que aquella situación que no estará más allá al minuto siguiente, aunque todo lo que queremos es que las cosas se cambien, nos da miedo e nos hace posponer una decisión, una charla… o la felicidad.



Tal vez todos nosotros somos escritores. Escritores que hacen parte de la historia que se cuenta. Nuestra propia historia.

2 comentários:

  1. Linda, son fases, solo eso. Nos pasa a todos. A veces porque las noticias de los informativos destruyen nuestras ganas, otras por el día a día.
    No recuerdo quién dijo, "Solo espero que la inspiración me sorprenda trabajando".
    Besos.

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  2. Eso espero, mi vida. :-)


    Eskerrik asko!!!

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